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Para entender un vino no basta con catarlo. Hay que escuchar a quien lo hace.
La viña no se trabaja solo con técnica: también con intuición, paciencia y decisiones que se toman día tras día, a veces en silencio, otras con dudas, pero siempre con una intención clara.

En Andalucía, bodegueros y enólogos llevan años construyendo un nuevo relato. Algunos recuperan viñas que casi se habían perdido. Otros reinterpretan estilos históricos. Otros, simplemente, buscan hacer vinos que hablen de donde vienen sin adornos.

Hoy conversamos con (Nombre del enólogo/a o bodeguero/a), del proyecto (Nombre de la bodega), ubicado en (Localidad y provincia).
Un proyecto que se caracteriza por (rasgo verificable: agricultura ecológica, recuperación de viñas viejas, enfoque artesanal, etc.).

Ejemplo real posible (puedes sustituir sin problema):
Bodega: Cortijo Los Aguilares (Ronda, Málaga)
Perfil: Agricultura sostenible, tintos de altura, Pinot Noir reconocida.
Pero puedes reemplazar por cualquier bodega con la que quieras trabajar.


1. La viña como lugar de origen

Pregunta: ¿Qué significa para ti trabajar con este paisaje?
Respuesta posible: “La viña no es una fábrica. Cada ladera, cada parcela, cada línea de sol deja una huella. Mi trabajo es no estropear lo que la tierra ya sabe hacer.”

Aquí el foco no es la técnica, sino la relación personal con el territorio.


2. Decisiones que se toman en silencio

Pregunta: ¿Cuál es la decisión más difícil en la bodega?
Respuesta posible: “Saber cuándo no intervenir. A veces lo mejor que puedes hacer es esperar, aunque el mercado tenga prisa.”

Se puede explicar una o dos decisiones reales:

  • Fermentar en acero o en madera.

  • Criar bajo velo o no.

  • Cosechar más pronto para preservar frescura.

Pero sin excesos técnicos.


3. El vino como conversación, no como discurso

Pregunta: ¿Cómo te gustaría que la gente beba tus vinos?
Respuesta posible: “Sin miedo. Sin pensar que hay que saber. El vino no es un examen: es una mesa, una charla, un momento.”

Aquí se aterriza la idea de vino accesible, no elitista.


4. Mirando hacia adelante

Pregunta: ¿Cómo ves el futuro del vino andaluz?
Respuesta posible:
“Más diversidad, menos etiquetas que nos encasillen. Somos muchas Andalucía dentro de una misma palabra. El futuro está en cuidarlas y contarlas.”


Un vino para descubrir

Al cierre, recomendamos un solo vino del proyecto (no una lista), con un porqué claro:

Ejemplo: Pinot Noir de Ronda
Ligero, elegante y preciso. Una muestra de que en Andalucía también hay frescura y delicadeza.
Se disfruta mejor sin prisa, a unos 14º, y en buena compañía.


Conclusión

El vino no empieza en la copa, sino en la mirada de quien lo trabaja.
Cuando escuchamos al elaborador, la copa cambia.
No porque sepamos más, sino porque vemos más.

Y ver, en el vino, es casi siempre sentir.