La palabra “sostenibilidad” se usa tanto que a veces pierde significado.
Se imprime en etiquetas, se menciona en ferias, se incluye en discursos…
Pero, ¿qué significa realmente cuando hablamos de viñedo y vino?
En Andalucía, esta pregunta es especialmente importante: el clima es exigente, el agua es limitada y la agricultura ha tenido que adaptarse constantemente. Por eso, más que una tendencia, la sostenibilidad aquí es una necesidad.
1. Cuidar el suelo es cuidar el vino
Un suelo vivo no es solo tierra: es un ecosistema.
En las viñas donde se favorece la biodiversidad, el suelo retiene mejor la humedad, respira y da equilibrio al fruto.
Prácticas que están tomando fuerza:
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Cubiertas vegetales entre las filas de viñas (hierbas que protegen la tierra).
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Reducción de herbicidas y tratamientos agresivos.
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Aporte de compost orgánico, no fertilizantes sintéticos.
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Trabajo manual más preciso, menos intervención industrial.
Estas acciones no buscan que la viña produzca más, sino que produzca mejor.
2. Agricultura ecológica, biodinámica y regenerativa
(Explicado sin tecnicismos)
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Agricultura ecológica:
Evita herbicidas y pesticidas químicos. Respeta ritmos naturales.
Ejemplos en Andalucía: Bodegas Forlong (Cádiz), Huerta de Albalá (Arcos), Altos de La Finca (Ronda). -
Biodinámica:
Va un paso más allá: trata el viñedo como un organismo vivo. Usa preparados vegetales y se apoya en ritmos naturales.
Muchada-Léclapart (Sanlúcar) es referencia en este enfoque. -
Viticultura regenerativa:
Se centra en regenerar el suelo, no solo mantenerlo. Fomenta microbiología, raíces profundas y suelo fértil.
Sedella (Axarquía) experimenta con prácticas regenerativas en laderas muy difíciles.
No se trata de “una es mejor que otra”.
Cada viñedo exige una relación distinta con su tierra.
3. El agua: un recurso que se cuida, no se da por sentado
En una región cálida, la gestión del agua es clave.
Viñedos bien manejados necesitan menos agua, no más.
¿Cómo?
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Sombra natural del follaje.
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Suelos con buena estructura biológica.
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Vendimia más temprana para evitar sobremaduración.
La sostenibilidad aquí es adaptar el viñedo al clima, no forzarlo.
4. ¿Qué puede hacer el consumidor? (Sí, tú importas)
No hace falta ser experto para reconocer un vino respetuoso con el entorno.
Pistas útiles:
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Pregunta en tienda o bodega: “¿Cómo se trabaja el viñedo?”
La respuesta dice más que cualquier etiqueta. -
Observa si el proyecto explica por qué toma decisiones (no solo “porque está de moda”).
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Valora bodegas pequeñas con trabajo honesto sobre la tierra, aunque no tengan certificación oficial.
La certificación valida procesos, pero no todos los procesos respetuosos pasan por certificación.
La sostenibilidad empieza preguntando.
5. Iniciativas educativas que vale la pena seguir
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Rutas de viña a pie en la Campiña de Jerez y Axarquía (muchas bodegas ya las ofrecen).
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Días de vendimia participativa (una experiencia que cambia la mirada).
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Charlas de viticultura regenerativa que suelen organizar pequeños proyectos y cooperativas.
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Jornadas de puertas abiertas para conocer lagares y viñas históricas.
El aprendizaje viene de estar allí, no de leer desde fuera.
Conclusión
La sostenibilidad en el vino andaluz no es un sello ni una estrategia comercial.
Es una forma de entender la relación con la tierra, el clima y el tiempo.
Un vino sostenible:
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Respeta su entorno
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Escucha su ritmo
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Y se elabora con intención, no con prisa
Porque cuando la viña está viva, el vino también lo está.

